Últimamente, se ha observado un aumento en la promoción de profesores nativos en academias de todo el mundo, muchas veces ofreciendo exclusivamente clases impartidas por ellos. Pero, ¿hasta qué punto es realmente una garantía de calidad el hecho de que el docente sea nativo?
Aprender con un profesor nativo puede parecer atractivo porque, automáticamente, pensamos que hablaremos como ellos, con acento nativo, y que nadie notará nuestro país de origen. Pero, ¿es esto siempre cierto? Y, ¿por qué entonces a menudo se menosprecia la labor de los profesores no nativos?
Muchos profesores no nativos están mejor preparados y tienen un conocimiento profundo del idioma, incluidas las reglas gramaticales y la metodología de enseñanza, mientras que algunos profesores nativos, a pesar de hablar la lengua de forma natural, no disponen de la formación necesaria para la enseñanza de su lengua materna. Esto puede hacer que el aprendizaje sea menos efectivo de lo que se esperaría. Por lo tanto, una pregunta directa: ¿crees que podrías enseñar tu lengua materna sin ningún tipo de formación? Seguro que no, ¿verdad? Pruébalo y verás que no es tan fácil como parece.
Ser nativo no implica automáticamente saber enseñar el idioma. Esto no significa que no haya profesores nativos excelentes, pero ser nativo no debería ser considerado una cualificación. Sin embargo, por desgracia, hoy en día las academias de idiomas prefieren vender un producto a ofrecer calidad en la enseñanza.
¿Esto significa que se debe menospreciar a los profesores no nativos? En absoluto. Muchos de ellos han aprendido el idioma desde cero, con estudios metódicos, y con pasión y vocación por enseñar. Conocen las dificultades y pueden ponerse en el lugar de los alumnos cuando el proceso se complica, además de compartir trucos y estrategias que a ellos mismos les funcionaron. Esta experiencia y empatía pueden ser una ventaja real.
En definitiva, ser nativo no es una cualificación. Una cualificación es la preparación, la formación y la capacidad de enseñar. No hay que vender profesores nativos sin formación, pero sí reconocer el valor tanto de los nativos cualificados como el de los no nativos con una preparación sólida, estos últimos a menudo injustamente criticados.